Un estadillo se escucha en el fondo del cajón mental, mi cabeza, millares de partículas suben y bajan por mi cabeza sintiéndome como un arcoíris de algodón, suave, tierno, en ese estadillo sobrenatural e invisible atraviesan un viaje subyacente varios recuerdos de un pasado lleno de obscuridades y encierros elocuentes, varias luces puntos reflejados a la vista de un descontrol, de un suicidio, una señora se para en la puerta del cajón y poco a poco se mete en el, soltando risas preocupantes, paranoias importantes, mi inconsciente en aquel entonces no sabía que estaba ahí, era mi inconsciente, muy conscientemente digo que no sabía que mi inconsciente sabía que estaba consciente, ahora son palabras rebotando en el cajón, que puedo hacer para que la señora se largue de aquí, se aleje de una vez por todas, una historia sin comienzo y el único final divisible , es el sonido de pasos que se acercan al cajón, de ella la desgraciada y solitaria muerte, no puede ser.
No puedo más, siguen corriendo los recuerdos como si tuvieran vida propia, saltando de un lado a otro, déjenme en paz, no quiero más, me encantaría ver al cajón vacio, no mas jaquecas, no mas alaridos del corazón pidiendo ser liberado de una vez por todas, no puedo creer la ingobernabilidad de mis pensamientos, viajan a una velocidad nunca antes registrada nunca antes vista, quiero pararlos no quiero más a la señora dentro del cajón metal, se que la muerte esta más cerca aun escucho sus pasos sorpresivos, candentes, inmutables, carroñeros, aun así en el fondo de eso que unos le llaman el yo interno quiero que de una vez por todas me lleve, y de nuevo vuelvo a pensar en ese estadillo, en las cosas que increíblemente aunque todo este mal, tiene de lindo la vida, la morada del amor, ¡No!, esa palabra no existe, lucha y lucha con esta señora de manos mallugadas, enredadas con los tentáculos de luz, demonios, no sé qué hacer, ni que pensar, todo está tranquilo en este momento siento un leve aire, los pasos se retiran, dejando una olor a muerte, al fin la señora no pudo más en la lucha interna con el que a todos llaman yo interno, posiblemente regrese, no lo sé, mientras tanto me estaré preparando para ganar la siguiente batalla, guerra colosal entre el pensamiento, cajón mental, sentimientos, en mi espina dorsal.
Anónimo
Una melodía corre por las venas de este amor
Tarareando una épica sonata, en mi oído interno es una sorpresa
En la que inspira una tierna y dulce paz, sin dolor
En la que no hay rodeos ni mentiras ajenas, no hay simpleza
Melodía sin instrumento musical, extraña victoria
En el silbido de sentimientos azules esta la compañía, dulce despedida.
Un gotero explosivo de emoción, de fantasía, de claridad,
De huellas registradas en mi corazón a tu nombre, de despedida
Bella melodía pasajera en una despedida dedicada a ti
En donde los segundos fueron millares segmentos de dolor por ti,
Que ahora una canción de mis impulsos de alegría te aleja por fin de aquí,
Vete ya que hago un dueto con la canción que el amor por ti, tararea
Lárgate más allá del infinito, que ya estoy cansado de tu desamor
Solo quiero seguir a capela un momento más, y decirte adiós, un nunca jamás amor
Un beso en tu mejía dice la melodía, un suspiro en tu pecho dice el despecho,
Una fortuna de sonrisas dice mi vida, al tararear la dulce canción de una feliz despedida
Toto Leiva
En cuatro paredes sin rostro alguno
Esta el mío gritando de soledad a tu distanciado recuerdo
Rogando con mejías mojadas, de cristalinas gotas empapadas
Tu regreso sin partida, tu beso de un hola sin despedida
En cuatro paredes sin vida alguna
Esta la mía aguardando la calidez que le brinda tu cuerpo,
Tu tierna sonrisa en donde atrapas un arcoíris sin final
Aguardando ese abrazo universal, ese símbolo celestial
En cuatro paredes sin signos de preocupación
Esta la mía llena de ilusión, de un inesperado cambio en tu corazón
Esperándote sin ninguna condición, asustada,
Esperanzada en su peor miedo, temblando dice: vivir sin ti no puedo
En cuatro paredes, en completo y virginal silencio
Esta el mío dando de alaridos al no tenerte aquí, junto a mi,
Silencio que mata, silencio que sostiene de momentos suicicidas,
En donde quiera que estés, mi silencio oirá tu regreso amada mía
En cuatro paredes inconscientes
Estoy seguro que el mío esta consiente de no tenerte,
De querer amarte en una noche sin que sonría el amanecer,
Donde quedes impregnada allí a su lado, hasta enloquecer
En cuatro paredes sin sentimientos
Están los míos muriendo lentamente con tu fugaz recuerdo
Esa es su única medicina, no se que hacer sin ti mi niña,
Solo quiero que regreses, no puedo más, te amo hasta no poder,
Te necesito aquí, me siento pequeño sin ti, no me dejes morir
Toto Leiva